Tras la tragedia de Adamuz, la investigación apunta al mal estado de las vías como causa principal del descarrilamiento, respaldada por muescas en las ruedas de los primeros vagones del tren Iryo y de trenes anteriores que pasaron por el mismo tramo. La Agencia de Seguridad Ferroviaria había advertido desde 2025 que los cambios organizativos dejaban en segundo plano la supervisión de la red. Por su parte, el sindicato de maquinistas denuncia que no se les tiene en cuenta para tomar decisiones sobre seguridad.
