Habrá que preguntarse qué pasa en un país en el que los que Gobiernan buscan polémica, incluso a riesgo de aparecer como ignorantes ante la opinión pública. Ese no es, sin embargo, el problema, la cuestión es que desde el poder se critica lo que se quiere, sin tener un mínimo de principios morales. María Jesús Montero, a veces vicepresidente, a veces ministra de Hacienda y en fines de semana candidata socialista en Andalucía, ha dejado en evidencia que en el Gobierno Sánchez no hay ministros menos radicales y otros más radicales. Capaces de pactar con Bildu, con Puigdemont, de dar amnistías, anular sentencias como los ERE, el Gobierno en pleno se ha desbordado por la pendiente de como yo quiera y punto, copiando en esto también al propio Pedro Sánchez. Montero no tiene ni idea de porque el TSJC absolvió al futbolista Dani Alves de un delito de agresión sexual por el que había sido condenado.
