Carlos Mazón ha dimitido como presidente de la Generalitat Valenciana, pero no hay un único culpable en la desastrosa gestión de la DANA que causó la muerte de 229 personas. Pedro Sánchez no declaró el estado de alarma, no asumió un mando único y dejó solos a la Generalitat y a los municipios. Teresa Ribera paralizó en 2021 las obras del barranco del Poyo, no visitó la tragedia y de ella dependían AEMET y la Confederación Hidrográfica del Júcar. María Jesús Montero convocó reuniones solo con políticos socialistas, sin técnicos, sin acordar la movilización de la UME. Fernando Grande-Marlaska se saltó la ley y retrasó la primera ayuda, y Margarita Robles demoró la movilización de la UME y de los militares cercanos.
