El futuro del fiscal Álvaro García Ortiz es de color negro-hormiga. El Supremo tumbó su último recurso con un voto particular larguísimo que, si acaso, sirve para airear el propósito político de la operación. El objetivo no era González Amador el contribuyente, siendo su pareja Isabel Díaz Ayuso. Muchas gracias al magistrado Andrés Palomo porque sin su voto particular no nos habíamos dado cuenta. Puede ser declarado inocente. ¡Eso si sería noticia! O puede ser condenado. En ese caso, la revelación de secretos tiene pena de cárcel. Si lo produce un funcionario público es un tipo agravado de 6 a 12 años y además se suma una pena de inhabilitación absoluta.
