El gobierno de Pedro Sánchez compró a Israel el pasado mes de marzo bombas, granadas y torpedos por 1,3 millones de euros. Lo llamativo es que Sánchez, mientras ejecutaba esta compra en privado, en público acusaba a Israel de llevar a cabo una espiral de destrucción y muerte. Además, hace unos meses el PSOE votó a favor de la proposición de ley para aplicar un embargo de compraventa de armas a Israel. Un cambio de postura por parte de los socialistas que parece tener un único objetivo: contentar a sus socios.
