Es evidente que el crucero del hantavirus podría haber desembarcado en Cabo Verde y los médicos hubieran ganado 3 días de tratamiento especializado. Tan evidente como que el Gobierno se ofreció, sin saber el impacto del virus, por interés político a la OMS para que el barco fondeara en Tenerife por expreso deseo de Moncloa. Aquello tenía que ser el gran éxito de del César Petrus Sánchez como fuera, aun poniendo en riesgo la salud de los tinerfeños. La operación debía convertirse en un éxito político para Pedro Sánchez, incluso asumiendo un posible coste en términos de seguridad sanitaria para los tinerfeños. La OMS dijo que uno de los viajeros del crucero venía infectado y así lo han demostrado los PCR, lo que abre interrogantes sobre si dichos test se realizaron antes del desembarco promovido por el Ejecutivo.
