En el juicio de las mascarillas, de todo, menos mascarillas. El Supremo consiente en que algunos relevantes socialistas que compraban mascarillas a la trama no se sometan a preguntas y hagan una declaración escrita que no sirve para nada. Por no hablar de por qué el Supremo no retrasmite el juicio de corrupción que es una afrenta a los que murieron por falta de mascarillas, como si retransmitió el juicio del procès. Sobre la tercera sesión del juicio, las novedades consolidan que Carmen Pano llevó 90.000 euros al PSOE, con la declaración del chófer, Álvaro Gallego, que también llevó a Pano y a Claudio Rivas, el de Villafuel, al ministerio de Industria para conseguir la licencia de operador de hidrocarburos.
