Los socios del Gobierno han acorralado a Pedro Sánchez. Le exigen algo que él no da. Un compromiso público de que no hay financiación ilegal en el PSOE. Sin embargo, Sánchez sigue mudo y el Supremo va cerrando el círculo y está en la antesala de una imputación al PSOE por presunta financiación ilegal. Le exigen que de ese paso antes del día 9, y no vale quitar a 5 o 6 de la ejecutiva socialista. Son cambios rutinarios impuestos por incompatibilidades. Lo que le piden es un compromiso personal y él no lo da. ¿Por qué Sánchez no se moja? Pues porque no puede. Su suerte está en manos del Supremo, de la UCO y de los testimonios de los empresarios que pagaban las mordidas a la trama de Cerdán.
