Tras varios años con un balance deficitario de estudiantes, el Reino Unido pretende ahorrar 2.000 millones de euros prescindiendo del popular programa de intercambio Erasmus. Al parecer, el desequilibrio se debe a los pocos estudiantes británicos que deciden estudiar más allá de sus fronteras. La causa de este desinterés parece estar asociada a su bajo nivel en idiomas extranjeros.
