Esta semana el Manchester United tuvo que detener parte de una campaña LGTBI porque un jugador, al que siguió toda la plantilla, se negó a lucir un brazalete con la bandera del arco iris. Este símbolo, al contrario que los símbolos religiosos, no está prohibido en el fútbol. El club ha respaldado al jugador musulmán, que alegó motivos por religiosos.
