Tal día como hoy, 15 de octubre, de 958, moría a los 82 años la reina Toda de Navarra, esposa de Sancho Garcés I de Pamplona, madre de García Sánchez I de Navarra, suegra de Ramiro II de León, Alfonso IV de León, Fernán González de Castilla, Munio de Álava y Andregoto Galíndez de Aragón, abuela de Sancho I de León y tía del emir de Córdoba Abderramán III. Nada menos.
Doña Toda, en efecto, fue una verdadera virtuosa de la política de la sangre. Toda Aznar o Aznárez, hija de la princesa Oneca de Pamplona y de don Aznar Sánchez de Larraun, y nieta del rey de Pamplona Fortún Garcés, de la dinastía Íñiga, había nacido hacia 876, cuando el reino de Pamplona empezaba a tomar forma. Su abuelo Fortúnhabía sido entregado como rehén a Córdoba, donde pasó veinte años cautivo. Allí, en Córdoba, la madre de nuestra protagonista, doña Oneca, cautiva también, fue dada en matrimonio al príncipe Abdallah, de quien concibió a un pequeño Muhammad, que andando el tiempo será el padre de Abderramán III. Libre al fin, Oneca volvió a Pamplona y casó de nuevo con Aznar. De ellos nació doña Toda. La cual, a su vez, fue dada en matrimonio a Sancho Garcés, de la familia Jimena. Sancho, apoyado por la nobleza, dará un golpe de mano para derrocar al rey Fortún. Tomará la corona en nombre de los derechos de su esposa: doña Toda. Así la nueva reina, 30 años en ese momento, se ve convertida en clave del equilibrio político en Navarra. Y pronto se las arreglaría para extender su influencia a toda España.
Sancho y Toda tenían las ideas muy claras: alianza férrea con Asturias-León y afirmación del poder de Pamplona desde el Pirineo hasta el Ebro. Navarra absorbe el condado de Aragón, baja la frontera hasta Nájera, marca su territorio frente a los señores musulmanes del Valle del Ebro. Los reyes reforman la corte, acuñan moneda –es el primer reino cristiano que lo hace en España-, estructuran el control del territorio en “tenencias”… y enlazan por vía de sangre con todas las familias que en ese momento pintan algo en la España cristiana. Y aquí es donde la mano de doña Toda resulta fundamental. Sancho I Garcés muere en 925 y nuestra protagonista queda viuda. Tiene en ese momento 49 años. Está sola. Pero tiene bajo su control un capital político decisivo: sus hijas, y lo explotará a conciencia, porque las va a casar con León, Castilla, Álava, Ribagorza, Aragón… A la altura del año 940, doña Toda es algo así como la Supersuegra de España.
Como además era tía de Abderramán III, se las arreglará para que el califa ayude a Sancho, el nieto de Toda, a conquistar la corona de León. Cuando murió la enterraron en el monasterio de San Millán de Suso. Seguro que desde allí sigue tramando enredos.
Otros hechos:
961: Muere en Medina Azahara el primer califa de Córdoba, Abderramán III
1841: Fusilamiento en Madrid, por orden de Espartero, del general Diego de León.
1775: Nace en Sevilla el sacerdote y periodista Alberto Lista, afrancesado y liberal.
1940: Fusilamiento del líder separatista Lluis Companys en el castillo de Montjuic.