Tal día como hoy, 8 de octubre de 1676, nacía en Pereiro de Aguiar, Orense, el sacerdote y erudito Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro, nombre clave de la Ilustración española junto a Gregorio Mayans y, más tarde, otros como Jovellanos.
Lo específico de la Ilustración española es que fue, sin excepción, católica y monárquica, moderada y muy poco dada a efusiones revolucionarias. Feijoo, monje benedictino desde los catorce años en el muy linajudo monasterio de Samos, es precisamente un perfecto ejemplo. Consagró toda su vida al estudio –incluida la Universidad de Salamanca-, con poco más de treinta años ganó la cátedra de Teología en la Universidad de Oviedo y allí pasaría el resto de su vida dedicado ala tarea de aprender y enseñar. Lo que define a la Ilustración es la independencia de juicio, basada en la razón, respecto a la realidad, y eso es lo que Feijoo abanderaba: “Yo, ciudadano libre de la República de las Letras –escribía en su monumental Teatro Crítico-, ni esclavo de Aristóteles ni aliado de sus enemigos, escucharé siempre con preferencia a toda autoridad privada lo que me dictaren la experiencia y la razón”. Sus dos obras principales, “Teatro crítico universal” y “Cartas eruditas y curiosas”, se imprimieron sin cesar a lo largo del siglo XVIII y le dispensaron una amplia fama en los medios cultos de la época. Eso incluye a los monarcas, porque tanto Fernando VI como Carlos III le distinguieron con su atención; el primero incluso le nombró consejero real y prohibió que se le atacara, dada la polémica que su pensamiento despertaba en los sectores intelectuales más inmovilistas.
El “Teatro crítico” es en realidad una vastísima colección de ensayos en ocho volúmenes (y un suplemento) que abarca todos los asuntos posibles: desde la exégesis evangélica hasta la enseñanza de la Medicina y desde las causas del amor hasta la física del rayo, pasando por temas mitológicos paganos o el carácter de los políticos. Feijoo aportaba, además, una novedad de estilo importante, y es que abandonaba el enrevesado verbo de las postrimerías del barroco para optar por una lengua llana y perfectamente inteligible. En cuanto a las “Cartas eruditas y curiosas”, son cinco tomos de la temática más variopinta que explicitan su propósito de “impugnar o reducir a dudosas varias opiniones comunes”, en algo que bien podríamos llamar cruzada contra la superstición. Para más interés, muchas de ellas proceden de polémicas con otros autores, lo cual nos rinde un paisaje extraordinariamente vivo de la cultura del XVIII.
Feijoo morirá en Oviedo a los 87 años. Tras de sí dejaba una obra sencillamente monumental.
Otros hechos:
1573: Fadrique Álvarez de Toledo, IV duque de Alba, se ve obligado a levantar el sitio de la ciudad holandesa de Alkmaar. Es el primer revés español en la guerra de los 80 años.
1918: Antonio Maura, jefe de Gobierno, dimite con todo su gabinete por las intromisiones del rey Alfonso XIII.