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Socialismo e inmigración masiva 

Socialismo e inmigración masiva 

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Los países del Golfo aceptan a miles de trabajadores, pero cuando terminan su trabajo deben regresar a sus países de origen. Y es que para nacionalizarse en un país árabe, tu padre debe ser de ese país. Así que un español jamás podría nacionalizarse Qatarí, sus puertas están absolutamente cerradas. 

En general, salvo raras excepciones, los españoles no tienen interés en nacionalizarse en un país árabe, pero aunque quisieran, no podrían. Podemos pensar que dentro de 100 años, un país como Qatar seguirá siendo musulmán. Mantendrá sus costumbres y, al saber protegerse, no estará desaparecido por la multiculturalidad. 

Pero hay que recordar que debajo de esta ideología favorable a las nacionalizaciones masivas está el socialismo, que defiende a capa y espada «la igualdad». Lo importante, es que el Estado proteja a todos por igual. Y si entran en España 20 millones de senegaleses daría lo mismo, puesto que lo esencial es que el Estado proteja a todos por igual, sean legales o ilegales. 

Un ejemplo ilustrativo

Nada mejor que contar la historia de Antonio, que es un buen socialista que cree en la Justicia Social, la Igualdad y los Derechos Humanos. Tal ideología le ha llevado a meter a un inmigrante en su propia casa. Pero al llegar más inmigrantes al país, nuestro protagonista vuelve a honrar los Derechos Humanos y la Justicia Social aceptando a dos inmigrantes en su casa. Pues Antonio sí es coherente con sus principios.

Entre tantos sucesos, pronto se deja de hablar en su idioma en su propia casa, al ser mayoría, los dos inmigrantes “siempre por exquisita votación democrática” imponen su religión y se comienza a orar a otro Dios. Entonces Antonio, muy leal al socialismo, acoge a un tercer inmigrante. Siempre a fuerza de frases armoniosa de Justicia Social y Derechos Humanos. 

Finalmente, los tres inmigrantes deciden expulsar por “justa votación democrática” a Antonio de su propia casa. Entre tantos pareceres Antonio se va con las manos en los bolsillos. En su barrio no se habla ni su idioma, no reconoce las tiendas, la cultura de su país ya casi no existe. Pero Antonio está orgulloso de tener siempre en el tintero principios como la Igualdad, la Justicia Social y cumplir con los Derechos Humanos. 

¿Una desventaja para los españoles de origen?

La moraleja que podemos extraer, es que para que triunfe el multiculturalismo creado únicamente por occidente, todos deberían pensar y actuar de igual forma. Y esto nunca es así.

Podemos exponer cientos de casos reales y frecuentes que ejemplifican el problema. Salen muchas convocatorias para españoles en la Embajada de España o en el Instituto Cervantes de Argelia en Orán. Pero estas convocatorias ordinarias las ganan personas con nombres como Mohamed o Ali, y prácticamente nunca las consigue un tal José Antonio. ¿Por qué? La respuesta es bien sencilla. Ellos pueden fácilmente conseguir la nacionalidad española y por tanto, tienen el doble de oportunidades para presentarse a estos puestos.

Pero un español, como si se tratara de una tierra baldía, jamás podrá nacionalizarse argelino, marroquí, ni egipcio y trabajar en las muchas Embajadas de estos países. Ellos a diferencia de nosotros, tienen claro que su país es suyo. Con todo ello se hace evidente que la nacionalización masiva de extranjeros en España deja en clara desventaja a los propios españoles.

Sin ir más lejos, es casi norma encontrar que las plazas de profesor “nativo español” para enseñar la lengua española en los países árabes, ya no haya “españoles”. Bien a menudo los que consiguen estas plazas son marroquís o argelinos que han obtenido muy fácilmente el pasaporte español y ellos, son los que explican la cultura española. Ustedes imagínense a un marroquí o a un maliense explicando qué son las tapas, el vermú torero o las cofradías de Semana Santa. Hablo de todo esto desde mi punto de vista y experiencia pero hasta donde puedo saber, ya no hay “españoles” explicando la cultura española, solo hay musulmanes.

Beneficios y subvenciones dobles

El Estado español sería como un padre que paga la carrera universitaria de su hijo. Pero también debe costear la universidad del que acaba de entrar ilegalmente. 

Este hecho, aunque parezca paradójico discrimina al hijo Español, puesto que el inmigrante tendrá derechos en España pero también tendrá beneficios y subvenciones en su país original, sabrá un idioma más y tendrá dos pasaportes y dos experiencias. Es decir, el hijo español queda en desventaja a la hora de encontrar un futuro trabajo puesto, que solo recibirá beneficios de un país, España. Mientras que el otro, tendrá beneficios de dos países. Así que al beneficiar en igualdad de condiciones, por Justicia Social y por los Derechos Humanos al recién llegado, también se discrimina al español. 

De ahí deriva que los socialistas se comporten como una ONG que no entiende el límite entre en endogrupo y el exogrupo.

Y dando un salto y de igual forma, se entenderá fácilmente que los progresistas no apuesten por la familia ni por la natalidad, puesto que la familia es un sistema «desigual». Incluso los hijos, como dijo la política progresista Exministra de Educación Isabel Celaá, son del Estado y no de los padres. Lo importante y por encima de todo para un socialista es el precepto de la igualdad, la cual solo debe estar dirigida desde el Estado. Incluso por encima de la patria potestad de los padres, que es despreciada. La familia, al ser considerada algo decimonónico, injusta y sobre todo desigual, lleva a que los progresistas tengan actitudes hacia la inmigración masiva más favorables.

¿Qué le es indiferente a un socialista?

También se entenderá que los socialistas sean indiferentes a la pérdida de identidad y cultura de un país. Les da igual que te sientas extranjero en tu propio barrio, que en tu pueblo ya nadie hable tu idioma, que tu país se convierta en musulmán como ya ocurre en Francia (en cuanto a número de practicantes activos), que exista fractura social o que no puedas andar solo por la noche.

Los socialistas siempre se han creído superiores moralmente, esto explica que acojan inmigrantes que incluso odian la democracia y nuestra cultura. Cada día es más frecuente ver a salafistas del ISIS por las calles de España, cuando tales salafistas están restringidos incluso perseguidos en sus propios países. También explica que acepten que otras religiones sean mayoritarias en ciudades españolas.

Los socialistas, al pensarse superiores, creen que todos los recién llegados acabarán abrazando la ideología izquierdista; pues será «el abrazo de la serpiente». En resumidas cuentas, los socialistas cometen innumerables errores y sesgos cognitivos. Por ejemplo, el sesgo optimista (pensar que otras culturas se adaptarán a la nuestra). En definitiva, y como algo singular, los progresistas se aprovechan de la ingenuidad de la gente.

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