Este martes entra en vigor la reforma para mejorar la compatibilidad de la pensión con el trabajo acordada con los sindicatos, y aprobada por el Gobierno el pasado mes de diciembre. La normativa incluye modificaciones en las modalidades de jubilación activa, demorada y parcial, para que los trabajadores «tengan una salida del mercado de trabajo más progresiva y flexible».
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, explica que «se trata de medidas que facilitan a los trabajadores que el tránsito hacia su jubilación tenga la suficiente flexibilidad para adaptarse a las condiciones y situaciones de cada uno de ellos».
Facilitar el acceso a la jubilación activa
Centrándose en la jubilación activa, la cual permite compaginar pensión y trabajo durante un tiempo cuando se accede a la situación de jubilación, esta reforma elimina el requisito de tener una carrera de cotización completa a fin de facilitar su acceso.
De acuerdo con el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, esta medida tiene una «especial incidencia» desde la perspectiva de género. La reforma favorecerá a colectivos con carreras de cotización más cortas e intermitentes, algo más común en mujeres, debido a su tendencia a contar con menos años de experiencia por el cuidado de los hijos.
La opción de la jubilación activa permite compatibilizar cada año el trabajo con la percepción de una pensión, incrementando el porcentaje a aplicar en el percibo de la prestación según una escala. Los porcentajes van desde el ingreso de un 45% su cuantía con 1 año de demora, hasta el 100% de la misma cuando se demora en 5 años.
También incluye otro beneficio. Cada 12 meses de actividad profesional ininterrumpida en esta modalidad, el porcentaje de la pensión se irá incrementando cinco puntos porcentuales. Eso sí, sin superar en ningún caso el 100% de la pensión. Igualmente, la jubilación activa empieza a ser compatible con los incentivos de demora.
¿Cómo incentivan la jubilación demorada?
Otra modalidad que se volvería más atractiva es la de la jubilación demorada. Esta ofrece la posibilidad de recibir un incentivo adicional del 2% por cada seis meses de demora, a partir del segundo año, y no solo por cada doce meses.
Esta medida sigue a una serie de incentivos que el Gobierno aplica desde 2022, y que incluye opciones variadas: un aumento del 4% de la pensión por cada año de demora; un «cheque» por cada año de demora, cuya cuantía depende de la base reguladora de la pensión, o una combinación de la dos anteriores.
Mayor anticipación para la jubilación parcial
Por último, la reforma que entra este marte en vigor incluye cambios en la regulación de la jubilación parcial. Se amplían de dos a tres los años en los que puede anticiparse el acceso a la edad de jubilación, con ciertas adaptaciones en la reducción de la jornada. También se ofrecerían beneficios al trabajador relevista, cuya contratación tendrá que ser indefinida y a tiempo completo.
El Gobierno ha recordado que los ciudadanos interesados en, desde este martes, acogerse a alguna de estas modalidades, podrán solicitarlo por todos los canales puestos a su disposición por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).