La organización del Mundial 2030, con sede compartida entre España, Portugal, Marruecos y varios países de América Latina, ha sido vendida como un proyecto multicultural y global. Sin embargo, tras esa fachada de cooperación internacional se esconde una jugada estratégica con un único objetivo: preparar el camino para que Arabia Saudí acoja el torneo en 2034. Analizamos las verdaderas motivaciones políticas y económicas detrás de esta candidatura fragmentada, las contradicciones del relato oficial y cómo la FIFA, una vez más, parece estar al servicio de intereses ajenos al deporte.
