La creciente presencia de empresas chinas en infraestructuras portuarias estratégicas ha encendido las alarmas entre especialistas en seguridad y defensa. Los expertos advierten de que el control de estos enclaves podría facilitar labores de inteligencia, aumentar la dependencia de intereses extranjeros e incluso ofrecer capacidades de apoyo logístico con potencial uso militar en un escenario de crisis. El debate sobre la seguridad de las infraestructuras críticas vuelve a situarse en el centro de la agenda.
