Toda la ciudad vieja de Jerusalén se encontraba cerrada el día que da el pistoletazo de salida a la Semana Santa para los católicos alrededor del mundo: el domingo de ramos. La policía israelí cerraba sin explicación alguna todos los accesos a la ciudad. El mundo entero estaba pendiente de esa celebración que no fue celebrada en la Puerta de Jaffa, sino que fue trasladada al Monte de los Olivos. Esta imagen no tardó en desencadenar la respuesta internacional de líderes políticos como Meloni, Víktor Orban, la vicepresidenta de la comisión europea, Macron o hasta Pedro Sánchez. Tras el gran revuelo, tuvo lugar una reunión entre el Patriarca Latino de Jerusalén -el cardenal Pizzaballa-, la policía israelí y el gobierno de Netanyahu.
Confirmaron a los medios que con esa medida la policía buscaba asegurar las Iglesias por el posible riesgo de bombardeos por parte de Irán. A partir de ahora, permitirán al Patriarca continuar con los ritos católicos respetando ciertas medidas de seguridad. Mientras tanto, diversas organizaciones de católicos en Oriente Medio denuncian amenazas de las autoridades israelíes y seguidores de Netanyahu en Jerusalén este, Palestina y Líbano…
