A semanas de que sea obligatoria, estalla la polémica. Conductores, agentes y juristas avisan: es cara, poco visible en condiciones reales y su función “conectada” falla sin cobertura. La DGT la vende como avance… pero muchos ven más negocio que seguridad. Confusión, críticas y una fecha límite que no se mueve. ¿Mejora real o chapuza apresurada?
