Ahora podemos hacer dos cosas: una, llorar el mundo que se fue: la otra, hacer lo posible por reconstruir nuestra propia potencia nacional para que no nos devoren las potencias ajenas.

Ahora podemos hacer dos cosas: una, llorar el mundo que se fue: la otra, hacer lo posible por reconstruir nuestra propia potencia nacional para que no nos devoren las potencias ajenas.
