La izquierda le está cogiendo el gusto a eso de prohibir. Primero fue Alberto Garzón con sus cruzadas contra los juguetes “sexistas”, los helados, los dulces y los zumos para los niños. Ahora, la ministra de Sanidad, Mónica García, y el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, toman el relevo y continúan la labor del exministro de Consumo. La última ocurrencia: prohibir fumar en la playa
