Hoy, como cada día en los últimos meses, hablaremos de corrupción. Algo que ya hemos normalizado en la sociedad española. Desde el inicio de semana ha sido testigo en el Tribunal Supremo. Por sus puertas ha entrado un exministro de Transportes y también secretario de organización socialista, predecesor del que está ahora en la cárcel. Y hoy su antiguo asesor. Pero los jóvenes sí se han movilizado, sí han acampado en las universidades públicas por una cosa: Palestina. Pero si abren la nevera de su piso alquilado para beber agua tras haber sufrido un robo en su coche de hace 24 años y tener que esperar al mes que viene para arreglarlo, ¿se acuerdan de Gaza o de Moncloa?
