El franquismo adoptó la postura de Menéndez Pelayo que dictaba «Si el catolicismo falla, España se va a dividir», pero tampoco se oponía la de Ortega, que apostaba por el Estado Propio. Y añade: «En el franquismo no se metía tanto en lo personal como ahora, hay leyes que nos obligan a tener la idea de esta gente sobre España y la Guerra Civil», que es lo que sustenta el principal argumento de su libro.
