El vicepresidente de Estados Unidos quiere devolver la producción de las grandes empresas a su país. Sostiene que la mano de obra barata en el extranjero supone un coste mínimo para las compañías lo cual hace que estas no se preocupen por innovar. Así, EEUU está quedando rezagado en muchos sectores. Opina justo lo contrario que la UE que insiste en traer a miles de inmigrantes para gozar de ese trabajo barato.
