Sánchez aparece en Adamuz y presume de “lealtad” institucional a la ver que promete “buscar la verdad” y arremete contra los bulos. Bien, pues merece la pena hablar de lealtades y de politizar las catástrofes. Algunos ejemplos de nuestra historia remiten a la falta de esa lealtad y sobre quien la produce. El ejemplo más lejano en el tiempo es el atentado del II-M ¿Quién rodeaba la sede del PP? ¿Eso es lealtad con el Gobierno que gobernaba? La lealtad es exigible, pero siempre, y el Gobierno de Sánchez no fue leal con la Generalitat Valenciana en lo de la DANA. Simplemente los dejaron cocerse en el barro caliente “y si quieren algo que lo pidan”.
