En los siglos XIV y XV tuvieron lugar una serie de pogromos en los reinos cristianos peninsulares. Una violencia contra la comunidad judía, mientras se les expulsaba en el resto de Europa, que llevó a muchos a convertirse al cristianismo para evitarla. De ahí, surgió a su vez el problema de los judíos “conversos”. Mercedes Temboury, autora de ‘La Inquisición Desconocida’, explica que la violencia no cesaba y que fue entonces cuando se estableció la Inquisición. Una institución cuyo fin era hacer frente a la violencia gratuita contra los judíos mediante la investigación y el juicio de las acusaciones.
