Tal día como hoy, 23 de octubre de 1702, en el marco de la Guerra de Sucesión, la Flota de Indias era desarbolada por la escuadra anglo-holandesa frente a la ensenada de San Simón, en la ría de Vigo. Aquella flota traía el tesoro de América. Aquella expedición sabía a lo que iba: quería quedarse con el cargamento de metales preciosos y especias que todos los años, en ocasiones dos veces, venía de las Indias con destino al mercado español. Fue una multitud lo que apareció ante la ría de Vigo: casi 25.000 hombres repartidos en 39 barcos ingleses y 10 holandeses bajo las órdenes del almirante Rooke, el mismo que dos años después asaltaría Gibraltar.
Rooke venía de sufrir un serio revés en Cádiz y seguramente vio en aquel negocio de Vigo una buena forma de enderezar las cosas. La expedición española, con escolta francesa, constaba de tres galeones de guerra, 14 galeones comerciales –los que llevaban el tesoro- y tres barcos auxiliares, protegidos por 15 navíos y tres fragatas franceses. La ría de Vigo estaba bien defendida, de modo que Rooke tramó un plan anfibio: atacar por mar y, al mismo tiempo, ocupar los castillos y fuertes cuya artillería cubría el litoral. Ganó algunas de esas plazas, de manera que la flota de Indias y sus defensas francesas se vieron sacudidas al mismo tiempo por la escuadra enemiga, desde el mar, y por los cañones desde tierra. Después de diez horas de combate, el almirante Manuel de Velasco ordenó hundir todos los barcos. ¿Y el tesoro? Ya no estaba: había salido ya con destino a Madrid a lomos de mil carros de bueyes, según consta en la documentación oficial.
Contra lo que dice el tópico, la verdad es que los enemigos de España, ya fueran corsarios, piratas o buques de bandera formal, muy pocas veces lograron asaltar aquel cargamento de tesoros que todos los años, desde 1522, surcó el océano. Ciertamente lo intentaron, pero muy rara vez se salieron con la suya. En dos siglos y medio, sólo cuatro flotas fueron derrotadas por los ladrones del mar y, de ellas, sólo dos cargamentos se perdieron, y nunca en su totalidad. La flota de 1628 fue atacada en Cuba por el holandés Piet Hein, que en realidad capturó sólo la mitad, porque la otra estaba advertida. El convoy de 1656 fue interceptado por la flotilla del inglés Stayner en Cádiz, donde los corsarios capturaron un galeón (otros cuatro llegaron a puerto). La del año siguiente se vio sorprendida por el inglés Blake en Santa Cruz de Tenerife, pero el tesoro ya había sido descargado. Lo mismo le ocurrió a aquella flota de 1702 en Rande: el tesoro había pasado a tierra antes de la batalla.
En realidad, más lesivas que los piratas fueron las tempestades: las flotas de 1622, 1715 y 1733 fueron desmanteladas por los huracanes del Caribe. Haciendo cuentas, el balance de la Flota de Indias es de sólo cinco cargamentos perdidos y siete flotas desarboladas en más de 250 años. Ha sido una de las rutas navales más seguras de la Historia.
Otros hechos:
1086: Batalla de Sagrajas: los almorávides derrotan a Alfonso VI de León.
1940: Francisco Franco y Adolf Hitler se entrevistan en Hendaya. Hitler pide a España que entre en la guerra y Franco le dará largas.