Más allá de las torrijas y los dulces típicos -que parece que cada vez que le pasa algo a Jesucristo, engordamos-, la Semana Santa es uno de los momentos más significativos del año. Es una historia que se vive en las calles entre silencio, procesiones y lágrimas de emoción. Desde las palmas del Domingo de Ramos hasta la noche en vela del Viernes Santo, España acompaña la pasión y muerte de Cristo. Y en la Vigilia Pascual, la oscuridad da paso a la luz: la muerte no es la última palabra, comienza la Pascua y renace la esperanza.
