Napoleón Bonaparte encontró en España un gran escollo en su plan de sometimiento del continente europeo. El Estado cayó con la Corona pero el pueblo se levantó, se organizó y venció al invasor francés. Las entidades locales asumieron la soberanía nacional ante el vacío de poder para hacer frente al enemigo. Algo que quedó reflejado en la Constitución de Cádiz de 1812. El Ejército español demostró en Bailén (julio de 1808) que Napoleón podía ser derrotado. La victoria animó a otras potencias europeas a continuar haciendo la guerra contra Francia como en el caso de Austria y Prusia. Analizamos este episodio de orgullo nacional con Arsenio García, autor de ‘Dos de Mayo: el Grito de una Nación’ y con el presentador de Tiempos Modernos, Miguel Gutiérrez.
