España e Inglaterra fueron aliadas durante las guerras napoleónicas pues tenían un enemigo común. Tras la derrota definitiva de Napoleón en Waterloo, mantuvieron la alianza aunque esta estuvo repleta de conflictos por los intereses divergentes de ambos. El mayor punto de choque fue la rebelión de la América española en la que Gran Bretaña trató de jugar a dos bandas. Lo explican Jorge Álvarez, autor de La Alianza Imposible: España y Gran Bretaña durante el Sexenio Absolutista (1814-1820), y Miguel Gutiérrez, presentador de Tiempos Modernos.
