Todos —incluso quienes la defienden— saben que está implicada en escándalos como el Qatargate o el manejo opaco de las vacunas. Pero da igual. Porque el poder ya no siente la necesidad de disimular. En este análisis desmontamos cómo los poderosos actúan con total impunidad mientras repiten el mismo discurso: “Lo importante es frenar a la ultraderecha”.
