El régimen nazi ató bien en corto a los religiosos católicos. Los consideraba una amenaza pues el catolicismo era un elemento de la identidad nacional de los invadidos y contribuía a la resistencia espiritual. Por ello, hasta 2.000 clérigos acabaron presos en el campo de concentración de Auschwitz como es el caso del Maximiliano Kolbe. Nos lo cuenta el historiador, Gerardo Pérez.
