CON UNA PLACA

Carmena homenajea al sanguinario comunista Marcos Ana

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Ana, que falleció en noviembre de 2016, fue condenado por matar a sus víctimas por cometer el “grave delito” de ser religiosos o de derechas.

El Ayuntamiento de Madrid ha colocado este martes una placa en homenaje al asesino Fernando Macarro Castillo, conocido como Marcos Ana, en la que se le recuerda como un «poeta, comunista y luchador antifranquista» en la fachada del número 30 de la calle Narváez en la que vivió el literato.

En el acto han estado presentes miembros de la Asociación Marcos Ana, como Willy Meyer; el concejal-presidente de Retiro, Ignacio Murgui; el tercer teniente de alcalde de Madrid, Mauricio Valiente; la candidata de Izquierda Unida a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Sol Sánchez; el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique; el secretario general de CCOO, Jaime Cedrún; la actriz Pilar Bardem; la cabeza de lista de IU a las elecciones al Parlamento Europeo, Sira Rego; un compañero del sanguinario comunista durante su estancia en la cárcel; y el hijo de Marcos Ana.

Ana, que falleció en noviembre de 2016, fue condenado por matar a sus víctimas por cometer el “grave delito” de ser religiosos o de derechas. Fue combatiente activo en defensa de la República y publicó un libro de sus memorias. Su primera víctima, asesinada el 23 de julio de 1936, fue un sacerdote llamado Marcial Plaza. Tenía 41 años, su verdugo, 16. Según comentó Victoria Fraguas, tía del sacerdote, fue asesinado de un tiro en la nuca delante de varios familiares, entre ellos la madre de la víctima.

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Menos de dos meses después, el 3 de septiembre, sus víctimas fueron Amadeo Martín, de 24 años y cartero de profesión, asesinado por su vinculación con la organización política Acción Popular; y Agustín Rosado, labrador de 45 años que cometió el atentado contra el proletariado de asistir a misa los domingos. Mercedes Cabezudo, madre de Amadeo, señaló en una entrevista concedida en 1963 que Macarro y otros milicianos practicaron un registro en su casa de dos horas y se llevaron detenido a su hijo, que fue asesinado horas después.

Marcos Ana pasó 22 años en la cárcel. Su juicio fue visto para sentencia en 1943, siendo condenado a muerte. Sin embargo, como establecía la legislación española, al haber cometido los asesinatos antes de la mayoría de edad, le fue conmutada por una condena de 30 años de prisión. En 1961 se benefició del indulto decretado por Franco en el 25 aniversario de su proclamación como Jefe del Estado.

El 17 de noviembre de 1962, las autoridades belgas denegaron la concesión del estatuto de refugiado a Marcos Ana, recién salido de la cárcel en España. Se le denegó la solicitud “a la vista de los documentos probatorios de los crímenes cometidos en Alcalá de Henares durante la guerra civil”.