JUICIO A LOS GOLPISTAS

Otro mando de los Mossos confirma las advertencias a Puigdemont sobre la violencia del 1-O

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El exjefe de la Comisaría General de Información de los Mossos d’Esquadra, Manel Castellví, ha matizado este lunes que las previsiones que habían hecho de episodios de violencia durante el referéndum separatista del 1 de octubre de 2017 no se cumplieron.

El que fue máximo responsable de la Comisaría General Técnica de Planificación de la Seguridad de los Mossos d’Esquadra en la jornada del referéndum ilegal Emili Quevedo Malo ha confirmado este lunes ante el tribunal que juzga la intentona golpista que el cuerpo policía autonómico advirtió hasta en dos días diferentes -26 y 28 de septiembre de 2017- de los riesgos previsibles si se mantenía la convocatoria del 1-O.

Durante su declaración como testigo en el juicio que se está celebrando en el Tribunal Supremo, este comisario de los Mossos se ha manifestado en la misma línea que el exjefe de la Comisaría General de Información de los Mossos d’Esquadra Manuel Castellví, cuya testifical ha concluido este lunes.

Quevedo está investigado en el Juzgado de Instrucción número 3 de Cornellà (Barcelona) por un delito de desobediencia por su supuesta pasividad al impedir el referéndum, pero se ha prestado a responder a todas las preguntas que le han formulado las acusaciones y defensas, tras ser informado por el presidente del tribunal, Manuel Marchena, de evitar aquellas que considere que pueda perjudicarle en la causa en la que se encuentra inmerso.

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A preguntas del fiscal Javier Zaragoza ha empezado explicando que a consecuencia de las instrucciones del fiscal superior de Cataluña encaminadas a impedir el 1-O, el mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero -que será juzgado próximamente en la Audiencia Nacional-, encargó a su departamento un informe técnico, en el que se plasmó la necesidad de «entre 30.000 y 40.000» agentes de los Mossos para cerrar colegios y establecer un perímetro de seguridad.

En otro momento de la declaración, Quevedo ha explicado que los altos mandos de los Mossos advirtieron al expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont de las situaciones de peligro que preveían si se celebraba el 1-O. En un primer lugar, el mayor Trapero, que se reunió con él, y con el exvicepresidente Oriol Junqueras y con el exconsejero de Interior Joaquim Forn el 26 de septiembre, les manifestó «la preocupación que había en los Mossos por la situación que había en general en el país».

Según le contaron, ya que no asistió a este encuentro, Trapero también les planteó la posibilidad de desconvocar el referéndum, además de insistir en que «indudablemente» los Mossos iban a cumplir con el mandato como «policía judicial». Lo mismo se trasladó en la reunión -«poco habitual», ha calificado- que tuvo lugar dos días después, solicitada por el mayor debido a que la anterior «no había tenido éxito».

Ha relatado que fue invitado, al igual que a otros mandos superiores, para volver «intentar disuadir a los máximos responsables» de la Generalitat de que no siguiesen adelante con su intención de celebrar la consulta. El fiscal Zaragoza ha querido saber si los Mossos advirtieron en esa reunión de la posibilidad de una «alta movilización de personas» que podrían generar problemas de seguridad.

Advertencias a Puigdemont

Quevedo ha señalado que fue Castellví quien lo expuso, poniendo de ejemplo que se podrían dar «enfrentamientos entre favorables y contrarios al referéndum» y que uno de los escenarios previstos era los «choques» entre las fuerzas policiales y los concentrados en los colegios electorales.

Aún así, ha añadido, Puigdemont aseguró que sus planes seguían en pie porque el Govern «tenía un mandato que cumplir» y que Junqueras sólo señaló que creía que «no habría ningún tipo de resistencia» contra los agentes de la policía. Posteriormente, a preguntas del abogado de Forn, Javier Melero, ha precisado que los planes y el dispositivo de los Mossos diseñados para el 1-O no se modificaron en ningún momento tras conocer la postura del exGovern.

En dicho encuentro, también se trasladó la «disconformidad» del cuerpo con las manifestaciones públicas realizadas por parte de miembros del gobierno catalán, como Forn. En opinión de Quevedo era contrarias a lo que había dicho en su presentación, tras el cese en verano del anterior consejero Jordi Jané, sobre que «tenía clara la separación entre la actividad política del Gobierno y lo que debía ser la actividad operativa o el cumplimiento de la ley por parte de la policía».

En las cuestionadas se proyectaba a la ciudadanía la «prevalencia» entre la actuación policial y el cumplimiento del mandato judicial y que se actuaría como «una jornada electoral al uso», ha dicho. «¿Era incompatible con sus cometidos?», ha preguntado el fiscal. «Obviamente, no podíamos actuar como otra jornada normal en una actividad política que había sido prohibida», ha respondido el testigo.

Un dispositivo insuficiente

En este sentido ha explicado que el 1 de octubre de 2017 trabajaron 11.000 mossos, aunque para el dispositivo sólo se destinaron 7.850 agentes; mientras que en una jornada electoral normal se hace uso de entre 2.550 y 3.500 efectivos. Asimismo, ha reconocido que eran conscientes de que con dos o tres agentes de los mossos en cada uno de los colegios «no podrían hacer frente» al cierre de los mismos, pero consideraban que este «binomio» de Mossos era lo más efectivo porque permitía tener «una información veraz y directa» para conocer lo que ocurría y que el centro de coordinación pudiera «activar» las medidas de refuerzo necesarias para llevar a cabo el mandato judicial.

«Pero la realidad es que no se fue capaz de llevar a cabo el cumplimiento», ha terminado reconociendo después a la abogada del Estado, Rosa María Seoane, para apuntar no obstante que no se podía contar con más agentes de Mossos que no fueran los de seguridad ciudadana, y que no era «realista» haber incluido en el dispositivo a los agentes de Tráfico, salas de mando o investigación criminal. «No era realista que los 16.000 pudieran intervenir», ha subrayado.

Asimismo, ha subrayado que aunque estaba previsto hacer uso de los efectivos de antidisturbios, éstos no pudieron ser destinados para el cierre de colegios electorales porque estuvieron ocupados en diversas manifestaciones que se celebraron ese mismo día, así como el partido de fútbol, que finalmente se celebró a puerta cerrada, entre el Fútbol Club Barcelona y Las Palmas.

Sobre el 20S…

En cuanto al 20 y 21 de septiembre, Quevedo, que siguió la protesta desde el centro de coordinación, ha reconocido que son las «fuerzas policiales» y no los manifestantes los que deben facilitar las vías de acceso y salida de la comisión judicial, en referencia al pasillo que hicieron voluntarios de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural.

Por otro lado, a preguntas de la abogada de Jordi Cuixart, Marina Roig, el que fuera jefe de Planificación de la policía autonómica ha explicado que el helicóptero de vigilancia de los Mossos sólo comenzó a sobrevolar la protesta una vez se supo que había armas dentro de los coches de la Guardia Civil que fueron destrozados por los manifestantes, y que se ordenó la intervención de agentes de orden público pasadas las dos de la madrugada del día 21 porque los Mossos supieron que «había individuos sacando objetos» de esos vehículos.

«¿La actitud de los manifestantes había variado?», ha querido saber la letrada. «Por lo que oí en el centro de coordinación, ya había menos personas concentradas y tenían una actitud bastante distinta a los del día. Lo cual no es muy distinto de lo que ocurre en otras manifestaciones, pues el personal que suele quedar al final suele ser más conflictivo», ha indicado.

Castellví matiza ahora sus acusaciones contra Puigdemont

El exjefe de la Comisaría General de Información de los Mossos d’Esquadra, Manel Castellví, ha matizado este lunes que las previsiones que habían hecho de episodios de violencia durante el referéndum separatista del 1 de octubre de 2017 no se cumplieron, pues ha subrayado que no se constituyeron los grupos que se habían señalado como los que podían alterar el orden.

Así lo ha remarcado Castellví a preguntas de las defensas de los acusados en el juicio, después de que la semana pasada, y en respuesta al fiscal Javier Zaragoza, asegurara que los mandos de los Mossos advirtieron en una reunión al expresidente catalán Carles Puigdemont, el exvicepresidente Oriol Junqueras y el exconsejero de Interior Joaquim Forn de la posibilidad de que se produjera una «escalada de violencia» el día del referéndum.

En concreto, el que fuera jefe de información de la policía autonómica explicó la semana pasada que aunque los llamamientos a votar el 1-O eran pacíficos y en las previsiones de los Mossos se avisaba de una resistencia general pasiva, ciertos grupos podían infiltrarse entre las personas concentradas en los colegios que transformaran esa resistencia en activa. «Aunque los llamamientos fueran pacíficos, podía haber momentos de tensión que terminaran en una escalada de violencia», afirmó.

Ahora, y a preguntas del abogado de Forn, Javier Melero, acerca de si esos grupos, que el propio Castellví calificó «de independentismo revolucionario o de acción comunista», intervinieron el 1-O, el exjefe de información ha respondido que «aquel día no se constituyeron, en contra de lo que decíamos en las previsiones».

Previsión errónea

«Estos grupos tienen capacidad de poder alterar el orden, pero aquel día no se constituyeron en contra de lo que decíamos en las previsiones. No se constituyeron como un bloque de unidad de acción de ataque», ha recalcado. «¿La previsión de la Comisaria General de Información fue errónea?», ha incidido Melero. «Fue errónea. La previsión falló», ha contestado el testigo.

Según ha afirmado, en la reunión con Puigdemont, Junqueras y Forn no hubo «injerencias políticas» en el plan de actuación de los Mossos, un plan que, ha apuntado, preveía el uso de la fuerza y las condiciones que debían darse para recurrir a ello. Sin embargo, finalmente, los hechos «no desbordaron» ese plan de actuación.

El comisario ha incurrido en alguna contradicción con respecto a la declaración que prestó el pasado jueves a las acusaciones. Si en aquella ocasión aseguró que la policía autonómica tenía una «grave preocupación» sobre lo que podría ocurrir el 1-O, este lunes ha manifestado que en la subcomisión de información del día 28 de septiembre, que reunió a miembros de los departamentos de información de Policía Nacional, Guardia Civil y Mossos, se hizo mención a que no se preveía riesgo de grupos violentos o resistencia activa.

«La información que compartimos los tres cuerpos es que el escenario que nos encontraríamos a primera hora del 1-O es que habría gente haciendo resistencia pasiva«, ha destacado Castellví, que ha añadido que a esa reunión no asistió el que entonces era el coordinador del dispositivo policial para el día del referéndum, el coronel de la Benemérita Diego Pérez de los Cobos.

Ninguna vinculación entre Govern y CDR

El comisario de los Mossos también ha sido preguntado por si existía entonces una vinculación entre el Govern y los entonces Comités de Defensa del Referéndum (CDR) -después reconvertidos en Comités de Defensa de la República-, planteamiento que ha rechazado de plano.

Según ha explicado, «primero eran grupos inconexos, aunque con unidad de criterio, sin estar coordinados«. «Así era hasta el 1-O. Tras las manifestaciones de 2 y 3 de octubre, se crea una entidad que los coordina, un perfil de Twitter, y a partir de ahí hubo una coordinación, y la exposición máxima fue el 8 de noviembre cuando consiguieron colapsar las carreteras de Cataluña», ha destacado.

Y en cuanto a la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, Castellví ha recordado que llevan años convocando «muchísimas manifestaciones, siempre bajo la consigna de la no violencia», y ha remarcado que por este motivo, y por el «resultado de su gestión», los Mossos les consideran «interlocutores» cuando organizan alguna protesta.