MENSAJE VIRAL

El whatsapp del ‘voto útil’ que pretende perjudicar a VOX: ¿Datos reales o manipulación?

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Seguro que ha recibido un mensaje a través de Whatsapp en el que -con una teoría muy de andar por casa- le explican los riesgos de no votar al Partido Popular, y optar por otras opciones de derechas como VOX.

Se presenta una especie de futuro apocalíptico en el que Pedro Sánchez pasará cuatro años más en La Moncloa si no se apuesta por Pablo Casado en las elecciones generales. Este es el mensaje completo:

»Carta de un español preocupado

Reconozco que llevo tiempo dudando entre votar a VOX o al PP.

Pero pensando bien, sin dejarme llevar por los mítines de cada partido y los vídeos que me pasan amigos por whatsapp… En las elecciones generales los diputados se eligen escaño por escaño en las provincias.

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Si el voto de derechas se divide entre dos o tres, como por ejemplo en Palencia o Burgos, lo que hará es que se repartan el mismo escaño. Lo que sube uno se lo quita al otro.

El PSOE se verá beneficiado y se llevará más escaños porque recibirá más votos él solo que los otros tres partidos divididos.
*Pongo ejemplo:* el primer escaño se lo lleva el partido que reciba 5.000 votos.
Si en una provincia PSOE saca 5.500, PP 4.000, C’s 2.000 y VOX 1.300. El escaño se lo llevará PSOE porque dividir el voto beneficiará a la izquierda. Pudiendo concentrar el voto en el PP y ganarle.

Seamos realistas. Todos sabemos que el PP será el más votado y el que tiene más posibilidades de ganar al PSOE. Parecerá una tontería pero pensemos con la cabeza antes de votar. Tenemos que sacar a Sánchez de Moncloa. Si 8 meses me han parecido una eternidad, no me quiero imaginar 4 años con Sánchez, Iglesias y Torra…
Votaré a Casado.»

Se trata de una estrategia similar a la empleada por Mariano Rajoy durante la última campaña electoral bajo la premisa ‘o yo, o el caos’. En este sentido, el Partido Popular ha comenzado su estrategia del miedo de cara a los comicios del 28 de abril. La consigna es clara: votar a VOX o a Ciudadanos perjudica al centro derecha y da ventaja a la izquierda.

Dirán que fragmenta el voto y eso hace perder escaños a un supuesto bloque de derechas que de ser ostentado enteramente por el PP ganaría mucha más fuerza. Uno de los sociólogos que repite mucho estas consignas es Narciso Michavila, jefe de la empresa encuestadora Gad3, que en las elecciones andaluzas dio a VOX un 6,8% del voto y entre 3 y 4 escaños.

La formación de Santiago Abascal sacó en esas elecciones un 11% del voto y 12 escaños. Las encuestas de Gad3 coincidían además en darle la mayoría absoluta al bloque formado por PSOE, Cs y Adelante Andalucía, pero nunca al bloque formado por el PP, Cs y VOX.

La teoría del miedo sobre la fragmentación del voto resultó equivocada y gracias a esa división hoy el PSOE ha sido desalojado de la Junta de Andalucía. ¿Por qué se retoma dicha consigna de cara a las generales si en la práctica no ha surtido efecto en los últimos comicios?

El sistema electoral funciona igual ahora que entonces, y los escaños se reparten igual. El Partido Popular actual, al igual que hizo Rajoy, entiende que la manera de aglutinar votos es mostrar un perfil bajo y apelar al voto del miedo.

¿Le da miedo al PP defender su propio programa?

Eso es algo que habría que preguntarle a sus dirigentes y asesores, pero lo cierto es que cada vez menos votantes compran ese discurso del miedo. Y para muestra, el botón de Andalucía. En las últimas elecciones andaluzas había una oportunidad única de derrocar al régimen del PSOE: Susana Díaz estaba envuelta en el escándalo de los ERE y las encuestas decían que el voto a VOX impediría formar una alternativa de cambio. Aun así, 400.000 andaluces decidieron apoyar al partido de Abascal y otorgarle 12 escaños en el Parlamento andaluz. 400.000 personas que sabían –porque así lo había pronosticado todo el mundo– que su voto podía impedir un cambio histórico.

Esos votantes se arriesgaron. Y ganaron. Fijémonos en una cosa: en las elecciones andaluzas, VOX era un partido relativamente inútil. Tanto su campaña como sus propuestas se centraron en temas nacionales, temas para los que sus actuales 12 diputados autonómicos no iban a tener competencias. Y aún así 400.000 personas decidieron confiar en ese partido. ¿Cómo se puede traducir esto en unas elecciones nacionales?

Ahora la estrategia consiste en decir que la fragmentación del voto de derechas beneficia a la izquierda en las provincias pequeñas y que impedirá una mayoría pro-155 en el Senado. Esta circunstancia quedaría desmontada por dos motivos: primero, porque el sistema electoral en el Congreso es bastante proporcional, con lo que la entrada de VOX lo único que hace es perjudicar a la izquierda; y segundo, porque, a la luz de los precedentes, una mayoría del PP en el Senado no garantiza en ningún caso la aplicación de un 155 efectivo y duradero contra el gobierno en rebeldía de Cataluña. El PP tuvo y sigue teniendo mayoría absoluta en el Senado, y se limitó a disolver in extremis el gobierno de Puigdemont para convocar unas elecciones que volvieron a ganar los secesionistas. ¿De qué sirve una mayoría del PP en el Senado si luego aplica el 155 que le dictan el PSOE y Ciudadanos, como ya sucedió entonces?

Si Casado apela al voto del miedo contra VOX es porque para el PP el verdadero rival de estas elecciones no es el PSOE, con quien se ha venido repartiendo el poder durante décadas, sino Santiago Abascal, que sí amenaza ese poder con su estrategia de salir a ganar.

Durante años, hemos visto al PP recurrir al argumento del “voto útil” para secuestrar el voto de la derecha, pero precisamente las elecciones andaluzas han demostrado que el voto útil es votar al partido que defiende tus intereses.