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YA NO CUELA

Cómo ha cambiado el cuento

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Lo dije hace unos días, por lo del suicidio de Epstein: ya no se esfuerzan.

Antes era de ver cómo se esforzaban por retorcer la realidad y vender historias coherentes y bien trabadas, como para engañar a adultos. Ahora se quedan en cuentos para niños con más agujeros de guion que un Gruyère.

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No tiene que tener sentido; basta que no pueda contradecirse sin quedar señalado. Entramos en una fase de propaganda similar a la del bloque comunista en su decadencia. Nadie, absolutamente nadie, creía en lo que decían los medios oficiales, pero ya no importaba, porque de igual forma había que asentir o arrostrar las consecuencias. En el mundo real de hoy, el niño que gritó que el rey estaba desnudo tendría un final muy distinto al del cuento; no abriría los ojos a sus paisanos, sino que estos se lanzarían sobre él para que se callara de una maldita vez.

Quieren que nos tomemos en serio a una niña sueca con Asperger de 16 años como si no fuera evidente para cualquiera que es imposible en esas condiciones saltar a la palestra pública sin el apoyo abrumador de la élite. El de Greta es un caso de abuso infantil. Ha ‘decidido’ que no irá al colegio en un año y a todo el mundo le parece estupendo. Intente usted hacer lo mismo con su hijo y acabará en seguida en el banquillo.

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Ahora está surcando el Atlántico en el velero de un Casiraghi, supuestamente para no emitir carbono. Si usted se cree esta farsa, tengo un puente en Brooklyn que quizá podría interesarle. El dispositivo para que no les pase nada en su travesía, naturalmente, tiene un impacto en el medio mucho mayor que si la niña se hubiera comprado un sencillo billete de avión.

También debemos creer que Open Arms y sus barcos es una ONG dedicada por la bondad de su corazón a rescatar botes que los inmigrantes ilegales usan por su cuenta y riesgo para cruzar el Mediterráneo, y no un servicio de ferry coordinado con los traficantes de personas para hacer el paripé y recoger a los subsaharianos, tras los posados de rigor, en las costas de Libia.

Créanlo o no lo crean, les da exactamente igual a estas alturas.

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