CON EL DÍA POR DELANTE

Excusas de mal pagador

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Está todavía sin confirmar, pero es probable que Pedro Sánchez haya batido el récord de contradicciones -por ser generosos- de un político en Moncloa durante los primeros ocho meses de legislatura (en su caso primeros y únicos).

El Sánchez opositor que habló de convocar elecciones y de delitos de rebelión se convirtió, por obra y gracia de su llegada al Gobierno, en el presidente del ‘vamos a agotar la legislatura’ y del ‘no hubo rebelión’. Ocho meses después, en una comparecencia-mitin ofrecida por ‘su persona’ -la del presidente- Sánchez ha protagonizado un excusatio non petita de libro. Ha reivindicado su legitimidad como presidente -incluso la memoria histórica del Partido Socialista-; ha justificado la decisión de prolongar la legislatura en lugar de convocar elecciones (como había prometido) y ha pronunciado más de tres veces el ‘dentro de la Constitución todo, fuera nada’ para, seguramente, eludir la responsabilidad que le corresponde por haber dado -21 puntos de Pedralbes- alas al separatismo catalán.
Son excusas de mal pagador en un presidente que deberá responder ante las urnas del cambio de criterio de la Abogacía del Estado en el juicio contra los golpistas, entre otras muchas cosas.

Llegan, por fin, las elecciones. Y en este nuevo panorama político que ha dejado en el olvido al bipartidismo, sólo cabe pedir una cosa a los candidatos electorales: que digan, alto y claro, con quién sí y con quién no pactarán para formar Gobierno. De lo contrario, se corre el peligro -como ha ocurrido en Moncloa- de distorsionar la voluntad popular recogida en las urnas mediante pactos contra natura como el que hemos soportado los últimos ocho meses.