YA NO CUELA

Los actores hacen campaña por Vox

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Vox es el partido contra los Goya, de algún modo, y el feo que le hace la academia es una bendición electoral

‘Que coman pasteles’. La respuesta que se supone que dio la Reina María Antonieta a quienes en la Corte le advertían que el pueblo de París no tenía pan ha quedado ya para siempre como símbolo del alejamiento de las élites, de esa incomprensión de lo que está pasando que acaba afectando indefectiblemente a una casta que lleva demasiado tiempo en el poder.

Artistas y cineastas no invitan a Vox a los Goya. ¡Oh, vaya, qué disgustazo! Lo crean o no, El Plural titula así, como si no se hubiera enterado de nada, como si de verdad creyera no solo que el caso es noticia sino, sobre todo, que de algún modo perjudica al partido verde pistacho.

Por acabar pronto con esta farsa: todo el mundo sabe que ese grupo de presión que ha usurpado el nombre de «la cultura» no es más que un escaparate de la peor izquierda, de la más extrema y, en ese sentido, de la más alejada de lo que vive la gente normal -y subrayo «normal»-; que son el extremo del mariantonietismo.

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«La cultura» es, sobre todo, el cine, lo que dice mucho de nuestro nivel cultural, y nuestro Hollywood aldeano vive de poner la mano en el ministerio y de imitar patosamente lo que ve al otro lado del Atlántico, con cómicos resultados. Pero allí, igual que aquí, no dejan de ser un puñado de paniaguados narcisistas que vender con monotonía soviética un libreto radical, el que les pase la extrema izquierda del momento.

El Plural puede pensar en serio que esto es un golpe, si quiera menor, para Vox, pero Santiago Abascal y los suyos saben bien que es un espaldarazo, un timbre de gloria; que contar con el respaldo, incluso con la mínima cortesía, de la farándula sería un desastre de imagen que tendrían que salir a contrarrestar. Porque si ‘el cine’ te apoya, significa que no tocas suelo, o que representa toda esa maraña de intereses cruzados, fantasías disparatadas y ficciones que ya no cuelan que sigue siendo el panorama político al uso.

Vox es el partido contra los Goya, de algún modo, y el feo que le hace la academia es una bendición electoral, amén de un alivio personal, porque aguantar ese patético tostón en persona y enfundado en un smoking, escuchando cómo se dedican a esa actividad que desaconsejaba el Señor Lobo en Pulp Fiction, debe de ahorrar siglos de Purgatorio.