100 DÍAS, 100 MEDIDAS

¿Para cuando IVA al 4% para productos infantiles y geriátricos?

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Ninguno de estos colectivos forma parte de un lobby que haya presionado, no tienen ceja, ni medios de comunicación que les sirvan de altavoz

Serie 100 días, 100 medidas, de Jorge Buxadé.-Pregunta al aire. Valiente el que responda con sentido lógico-jurídico. Héroe del Parnaso español el que además lo haga con sentido patriótico: ¿alguien me puede explicar por qué “los libros, periódicos y revistas que no contengan única o fundamentalmente publicidad, así como los elementos complementarios que se entreguen conjuntamente con estos bienes mediante precio único” están gravados en el IVA con un 4% (tipo súper reducido) y en cambio los productos y fármacos infantiles y geriátricos siguen gravados con el tipo reducido del 10%?

A nadie se le escapa que la norma fiscal tiene, además de la finalidad recaudatoria – imprescindible para que la Administración Pública pueda cumplir las finalidades que le asigna la Ley – otras finalidades de orden social, político, o incluso moral.

¿Qué podemos decir por tanto de una norma fiscal que no considera “productos de primera necesidad” los fármacos y productos infantiles y geriátricos? Pues simplemente que es expresión de un Parlamento que vive ajeno a la realidad cotidiana de los españoles y que le importa una higa el pasado (nuestros mayores, que han entregado su vida entera por nosotros y que ahora precisan un cuidado y atención especial) y menos aún el futuro de todos los jóvenes que desean formar una familia.

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Tengo cuatro hijos. Sé de lo que hablo. Sé lo que sufren todos los jóvenes que, enamorados, deciden tener un hijo, o dos, o incluso más. Y cómo se siente uno desamparado por el Estado. Cuesta arriba se les hace sacar adelante su proyecto familiar, enfrascados en pagar hipotecas, colegios, alimentación, vestido, y en pagar impuestos para que encima cualquier editorialista o articulista escriba cuatro vergonzantes líneas sobre el control de natalidad. Y pañales, y vacunas, cremas para la piel atópica, correctores bucales, plantillas,…¿Sigo?

También he tenido abuelos que – en paz eterna descansan – han precisado durante muchos años de productos varios y han tenido que asumir sobrecostes porque nadie en nuestras Cortes Generales ha legislado mirando a la cara a los españoles de a pie. ¿Quién no tiene un padre o un abuelo que usa también pañales para la incontinencia urinaria, o compresas para llagas y otras heridas, o caminadores, o bastones? Ésta es la España que hay que cuidar, proteger, venerar.

Cierto es que ninguno de estos colectivos forma parte de un lobby que haya presionado, no tienen ceja, ni medios de comunicación que les sirvan de altavoz a sus reivindicaciones. Pero para eso alza su voz la España viva, que no se resigna.

Hay dos políticas de Estado absolutamente esenciales: las políticas de fomento de la natalidad y las políticas de seguro a nuestros mayores. Y en eso hemos de empeñar la vida.

Y como el dinero es un bien escaso; habrá que quitárselo a los miles de paniaguados que se han montados sus chiringuitos a costa de subvenciones públicas para dárselos a los nuestros, a la España del futuro, y a la España del pasado.