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YA NO CUELA

Sánchez y el bollo

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A don Alfredo Pérez Rubalcaba no le importan ya nada los pactos de gobierno ni las autonómicas y municipales, por el resto de la eternidad. Ha entrado en ese paradójico misterio que, no habiéndolo pasado aún nadie de los que me leen, lo pasaremos todos, sin vuelta atrás, y que es la base de todas las religiones y el gran fracaso de todas las ideologías anunciadoras del paraíso en la tierra.

Esa muerte que tanto peso tiene sobre la vida nos advierte, cuando golpea, que nuestros días están contados, y ese recordatorio impone un respetuoso silencio de primeras sobre las sombras que rodearan al difunto en vida, e impelen en todo caso a recordar sus luces, que o las hay o se inventan. Es aún costumbre, en fin, seguir el adagio latino: de mortuis nihil nisi bonum, de los muertos, solo lo bueno.

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Pero en román paladino tenemos otro refrán, el muerto al hoyo y el vivo al bollo, que combina bien con este tercero: la ocasión la pintan calva. El 'bollo' son las elecciones municipales, autonómicas y europeas, y la ocasión es el deceso de Rubalcaba.

De todos los grandes partidos nacionales, el único que no ha presumido de interrumpir la campaña electoral en tan luctuosa ocasión ha sido VOX, lo que se le ha recordado incluso más allá de la verdad, como suele ser el caso. Y digo “han presumido de interrumpir” y no “han interrumpido”, porque los socialistas, más bien, han incorporado la muerte a la campaña. Dicen que en la guerra todo agujero es trinchera; en el caso de los socialistas, hasta una fosa.

El truco no es por insondablemente vil menos eficaz. El PSOE sabe que puede decir lo que quiera de Rubalcaba, que puso el primer hombre en la luna o que trajo la paz y la prosperidad a las tierras de España con su sola presencia, que sus rivales políticos del PP y Ciudadanos no se atreverán a plantear la menor objeción. Es más, políticos de ambos partidos se han precipitado a ensalzar la figura del finado, sumándose así voluntariamente a la campaña de su rival.

El PSOE ha exprimido la añagaza al máximo, mandando día de luto oficial con banderas a media asta en todos los edificios oficiales y en los barcos de la Armada, lo que, en mi memoria, no se ha hecho con ningún otro exministro ni, sospecho, se haría si no fuera socialista y/o estuviéramos en campaña.

La paradoja es que, según relataba el propio Pérez Rubalcaba, Sánchez ni siquiera le dirigía la palabra, después de que don Alfredo le advirtiera que estaba jugando con fuego al pactar con los independentistas.

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El socialismo español conoce bien a sus rivales, socios fraternales a su pesar, que como el tonto del clásico dúo cómico sigue cayendo en todas las trampas y no aprende nunca de sus desventuras. Ahí está Casado, pobre, que ha perdido más votos que ningún otro líder 'pepero' y sigue erre que erre en el error. "La campaña fue un acierto y yo tengo mandato para cuatro años", le leemos en El Mundo. Pues sigue, campeón, que vas bien.

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