PUBLICIDAD

Todos los negros se parecen

|

Cuando surge una tragedia que la progresía no quiere lamentar -porque teme que distraiga de sus obsesiones particulares o porque estropea su guion simplista-, es común que en redes sociales aparezca un ‘Social Justice Warrior’ (SJW) para deplorar el endocentrismo de los medios que dan bombo a la noticia interna cuando, no sé, han muerto tres mil Hmong en una riada en Vietnam y lo relegan a un recuadro de la página 37.

Es un “hacedme casito” de manual, además de un profundo desconocimiento de la naturaleza humana, que siempre mostrará más interés por lo cercano que por lo lejano. Estamos hechos así, los medios lo saben, y prediquen lo que prediquen siempre lo tienen muy en cuenta para no quedarse sin lectores.

PUBLICIDAD

Esto no es ideológico, y afecta por igual a izquierda y derecha. La diferencia es que la derecha tiende a saberlo y a no darle mayor importancia, mientras que la izquierda suele presumir de lo contrario.

Sin embargo, su paletismo no es menos apabullante, al contrario. Por ejemplo, de su civilización, la cristiana occidental, admite un sinfín de distinciones que llena de sentido, de matices infinitos. Pero para el resto solo ve grandes masas homogéneas; como en la cansina gracia, para la izquierda todos los negros se parecen mucho.

Suscríbete a nuestro nuevo canal

Viene esto a cuento de que en Sudáfrica -esa ‘nación del arcoiris’ que dejó Mandela y de la que nos olvidamos en cuanto dejaron de mandar los blancos- llevan masacrados un buen puñado de extranjeros (negros), a los que acosan y atacan en una verdadera emergencia nacional; y sus vecinos -o no tan vecinos, porque Nigeria, por ejemplo, queda bastante lejos- están respondiendo de modo similar contra intereses y personas de nacionalidad u origen sudafricano.

Esa sería una gran noticia. Imaginen que en Bélgica estuvieran matando -quemándolos en plena calle, por ejemplo- a holandeses, o que los estadounidenses atacaran violentamente por toda la unión negocios de Canadá. Notición, ¿no?

En este caso aún debería ser más noticioso, porque las prédicas de la progresía triunfante llevan presentándonos el África subsahariana como una unidad, artificialmente dividida en países casi como expediente administrativo. Así que, vaya sorpresa, allí también hay soberanismo y xenofobia, y lo expresan con una contundencia singular.

PUBLICIDAD

Pero no, nada, ni un titular diminuto en una sola de las primeras de hoy. Es demasiado confuso, no sabrían ni cómo empezar a explicarlo, tanto se sale del cuento que nos cuentan a diario.

Pero siempre es mejor eso que lo que hacen con lo que tenemos cerca, que cuentan el cuento al revés, y Caperucita se come al lobo. En todo el asunto de Boris Johnson y el Brexit, los papeles están tan rígidamente repartidos ya que hemos de suponer que quienes rechazan la opinión de los británicos expresada en el referéndum con mayor participación de su historia, convocado por el gobierno con todas las garantías, y ahora se niegan a que se convoquen elecciones, son los ‘demócratas’.

Es todo tan extraño que debo quitarme el sombrero ante quienes han conseguido que estos disparates pasen sin provocar un gigantesca carcajada popular.

PUBLICIDAD