CON EL DÍA POR DELANTE

Vísperas y vueltas

|

Lo malo de algunas fechas señaladas es que, además de la fecha en sí, nos toca ‘celebrarlas’ en vísperas, pre vísperas y pre pre vísperas. Y eso es lo que pasa con el 8M, con esa marcha feminista radical que deja encerradas en sus casas a todas las mujeres que no comulgan -que no comulgamos- con esa visión divisionista y belicosa de la sociedad y que no ven en ‘el hombre’ a un agresor en potencia sino a un ser humano más, capaz, como ‘la mujer’, de lo mejor y de lo peor.

Más complicado de entender es lo del feminismo en Podemos, que pasa del ‘nosotras’ al ‘vuÉLve’ sin solución de continuidad y ya no sabemos si ‘ellas’ están contentas porque ‘él’ vuelve o si ‘él’ vuelve porque ‘ellas’ lo necesitan a ‘él’ para ser ‘ellas’… en fin, un lío.

El caso es que si ya el 7M (cansino telonero del 8M) el mensaje feminista divide a unos y otros, imagínense mañana, cuando las seguidoras más fieles del feminismo radical les digan a sus pequeños vástagos que el bocadillo del cole se lo hacen ellos, que están en huelga de cuidados para visibilizar los trabajos domésticos (un día al año, después las amas de casa volverán a ser las grandes olvidadas de izquierda y derecha).

Así las cosas, entre campañas y manifas, lo más sensato y provechoso que se puede hacer este jueves es escuchar el juicio del Supremo, donde declaran ya los responsables de Policía y Guardia Civil sobre su papel en el 1-O. Eso, y empezar a hacer ejercicios de relajación para soportar con paciencia el horror que nos espera mañana.

Suscríbete a nuestro nuevo canal