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Cómo la internacional del aborto libre financia a políticos y manipula a Hollywood (I)

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Planned Parenthood, el gigante de prestación de los llamados servicios reproductivos (fundamentalmente, aborto libre y píldora del día después) opera en más de 600 centros de salud en los Estados Unidos y mantiene asociaciones con distintas organizaciones en doce países, se ha convertido en la internacional del aborto libre, tanto en su práctica quirúrgica como en su promoción, incluso en menores que actúan sin consentimiento paterno. 

En su informe anual de 2014, Planned Parenthood afirma haber practicado nada menos que 324.000 abortos. Su presupuesto anual alcanza los 1.300.000.000 de dólares de los cuales 530 millones provienen del erario público y 400 millones de poderosas fundaciones (Buffet, Ford, Gates, etc).  Un 40% de dichos fondos se destinan a gastos no “médicos” (educación sexual, políticas públicas, programas internacionales de planificación, financiación de campañas, financiación de políticos, salarios y gastos). Si bien Planned Parenthood ha sostenido que los fondos federales que recibe no son utilizados para realizar abortos, lo cierto es que esos fondos le permiten liberar recursos que son a su vez utilizados para practicarlos.​

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En 2013, PPFA informó haber atendido a 2,7 millones de pacientes en 4,6 millones de consultas clínicas. Aproximadamente el 16% de sus clientes son adolescentes. En 2014 brindó 3.6 millones de servicios anticonceptivos, practicó más de 324,000 abortos y más de 100,000 servicios de otra naturaleza (que incluyen también procesos de transexualidad). La mayoría de sus pacientes son personas económicamente desfavorecidas. De tal manera, pueden presumir de que en EE.UU. haya unos 350.000 pobres menos al año, no gracias a las ayudas públicas o al desarrollo económico, ciertamente, sino a quitárselos de en medio antes de que vengan al mundo. Haciendo números, la sociedad americana se ha ahorrado gracias esta internacional unos tres millones y medio de pobres en los últimos diez años. Atender a los pobres para que no se reproduzcan no deja de ser un sutil extermino de clases.

En el ámbito internacional Planned Parenhood actúa a través de su división Planned Parenthood Global y de la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF) que integra a más de 149 Asociaciones Miembros en más de 189 países. Dicha federación está además asociada con las afiliadas de la Federación Internacional de Planificación de la Familia en el Caribe y las Américas​ y la Red Europea, así como otras organizaciones como Planificación Familiar de Queensland, Pro Familia (Alemania) y Movimiento Francés para la Planificación Familia. Tienen oficinas en Nueva York, NY; Washington DC; Miami, Florida; Ciudad de Guatemala, Guatemala; Abuya, Nigeria; y Nairobi, Kenia. Los países principales de la organización son Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Ecuador, Perú, Senegal, Burkina Faso, Nigeria, Sudán, Sudán del Sur, Uganda, Etiopía y Kenia.​ Son especialmente activos en países subdesarrollados. Por ejemplo, Bloomberg Philanthropies donó 50 millones de dólares para Tanzania, Nicaragua, Burkina Faso, Senegal y Uganda.​ Entre los países y territorios directamente atendidos por Planned Parenthood Global, están Brasil, Colombia, El Salvador, Guayana Francesa, Guatemala, Haití, Honduras, Martinica, México, Panamá, Paraguay, Perú, Surinam, Venezuela, Puerto Rico, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, República Dominicana, Barbados, Bolivia, Ecuador, Guadalupe, San Martín, Guyana, Cabo Verde y Samoa. 

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En definitiva, nos encontramos ante una multinacional enormemente rica y poderosa, un auténtico centro de poder e influencia política y mediática, con unos ingresos públicos y privados inmensos y una implantación extendida por todo el planeta para practicar el aborto, proporcionar la píldora del día después, promover campañas en este sentido e influir en políticos para que adapten las legislaciones a sus necesidades operativas y financieras ; una organización que además está perfectamente implantada en regiones pobres cuyos naturales se reproducen con mucha mayor rapidez que los de las languidecientes sociedades occidentales. 

Los grupos provida ha venido actuando en los últimos años para que los gobiernos federales y estatales de los EE.UU. dejaran de financiar con dinero público dicha organización y sus prácticas abortivas. Como consecuencia de ello, no pocos estados norteamericanos -Alabama, Arkansas, Indiana, Kansas, Luisiana, Wisconsin, Carolina del Norte New Hampshire, Ohio y Utah- han llegado a reducir o eliminar dicha financiación. 

El partido demócrata se ha situado especialmente cerca de los intereses y actividades de dicha multinacional. Barack Obama llegó a vetar a nivel federal la prohibición de que el Medicaid (el sistema sanitario para las personas sin recursos de los EE.UU.) inyectara con fondos públicos dicha organización. En fin, gracias a Obama, se pueden detraer fondos destinados a curar a los pobres y redirigirlos a organizaciones para abortar a los pobres, de tal manera que no solo mueren más pobres por falta de atención sino que dejan de nacer nuevos pobres por las prácticas abortivas. 

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En el ámbito de las propuestas legislativas, la poderosa organización se ha venido oponiendo frontalmente a la exigencia de que exista autorización de los padres cuando sus hijos menores acudan a una de sus clínicas a abortar. De la misma manera se ha opuesto visceralmente a las reformas legislativas que establecen la realización de pruebas con ultrasonidos para que los padres escuchen la vida del no nacido antes de tomar la terrible decisión de abortar. Planned Parenthood prefiere la asepsia sentimental y moral de los padres, que no sean conscientes del latido del corazón de su hijo, es decir, quiere mantener a los padres en la ignorancia de lo que realmente están haciendo y de la realidad del ser humano cuya vida se va a abortar. Se ha opuesto también a admitir las cláusulas de conciencia, que permiten a los farmacéuticos negarse a dispensar medicamentos abortivos contra sus propias creencias. De la misma manera, ha realizado campañas en multitud de foros y de centros oponiéndose a la abstinencia de determinadas prácticas sexuales en adolescentes como medio seguro de prevención de embarazos y de enfermedades de transmisión sexual.