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CON EL DÍA POR DELANTE

Haced lo que digo, no lo que hago

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En plena campaña electoral asoma un nuevo ejemplo de incoherencia entre la clase política, esta vez a cuenta de la entrada en vigor de esa norma que obliga a las empresas a registrar con exactitud quirúrgica los horarios de sus trabajadores.

Fichar, contar las horas… Esas cosas que el PSOE, hoy partido del Gobierno, rechazó para sus señorías en el Congreso cuando era oposición. Pero hay más: “El nuevo registro de jornada va a aflorar horas extraordinarias pero precisamente por este motivo es muy posible que el resto de horas, las ordinarias, se cuenten de otra forma, extrayendo del total las pausas como la del café o la que se hace para hacer una gestión personal a través de internet para establecer un tiempo «efectivo» y otro «presencial» que se reconozca pero ni se pague ni cotice a la Seguridad Social”, explica este miércoles el diario El Mundo. ¿Se imaginan la locura? Una locura que, entre otras cuestiones, supondrá una enorme pérdida de tiempo en las empresas. Y, sobre todo, una locura que ni los ministros, ni los diputados o senadores admitirían para sí. Tan es así que, ante la tesitura, votan en contra. La política socialista: complicar la vida al resto mientras se apuesta, en el plano de la propaganda, por eso de la conciliación y flexibilización de horarios. Haced lo que digo, no lo que hago.

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Por delante este miércoles de San Isidro una jornada en la que asistiremos con atención a la comparecencia del presidente autonómico Quim Torra ante la justicia por su rebeldía con los lazos amarillos y en la que se analiza cómo llevar a cabo el traslado y asistencia de los políticos golpistas elegidos como senador y diputados a la sesión constitutiva de las Cortes el próximo martes. Políticos acusados de los gravísimos delitos de rebelión y sedición, electos. Tendremos que esforzarnos mucho para explicar esto fuera de España. Eso, o quedar como una república bananera que no sabe defenderse de sus autoproclamados enemigos internos.

El dispositivo del Congreso para custodiar a los presos: sin esposas ni agentes en el pleno

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