100 DÍAS, 100 MEDIDAS

Ministerio de la Familia

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Creación de un Ministerio de Familia. Promulgación de una ley orgánica de protección de la familia natural que la reconozca como institución anterior al Estado. Buscaremos la todavía lejana convergencia con la media europea en cuanto a prestaciones familiares

Serie 100 días, 100 medidas, de Jorge Buxadé.- El artículo 16.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada por la Asamblea de la ONU en 10 de diciembre de 1948 dice literalmente que la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

La Declaración vislumbra un concepto de hombre, de familia y de sociedad y Estado que, en las últimas décadas está siendo atacado duramente, en todos los órdenes, por lo que se ha venido a denominar ideología de género, una ideología que desde el prejuicio, apartándose de los hechos, rechaza esa naturalidad familiar.

Decía Ortega, del que fui apasionado alumno, que lo realmente decisivo es la verdad. Sin verdad, no puede haber convicciones firmes, sin verdad no puede haber análisis científico, sin verdad no pueden construirse relaciones humanas sanas. Todos hemos experimentado el dolor de una mentira: de un hijo, de un cónyuge, de un amigo. Ello me ha llevado a repetir miles de veces, por la propia experiencia personal, que la mentira es antihumana. Y sabemos, también – aunque todo el edificio intelectual de la izquierda se sustenta en tal aserto- que una mentira, por mucho que se repita miles, millones de veces, no deviene en verdad.

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Cuando las Naciones Unidas proclaman a la familia como el elemento natural y fundamental de la sociedad están afirmando que:

1º Que la familia es, antropológica, cultural e históricamente, superior y previa al Estado de modo que es el Estado el que ha de respetar los derechos de las familias y contribuir a su crecimiento y protección, y no al revés. No hace falta ser un intelectual: la sociedad nació cuando hombre y una mujer se unieron sexualmente de modo natural y procrearon naturalmente un hijo al que, de forma natural, amaron. No hay contenido político en la expresión natural, sino sólo esa verdad vivida que aprendí de Ortega. Sólo sujetos ideologizados en la lucha de sexos – remedo contemporáneo de la marxista lucha de clases – verá contenido político en una afirmación tan natural.

2º. Que la familia constituida por hombre, mujer e hijos es la unidad social básica; el elemento fundamental que vertebra la vida social, y garantiza su continuidad natural y orgánica. Una sociedad con familias fuertes es una sociedad fuerte. Cuando todo se derrumba hombre y mujer se refugian en su familia. Por desgracia, los españoles lo experimentaron brutalmente en los primeros años de la crisis económica del 2008-2015. Estado, sindicatos, partidos políticos, empresas, incluso asociaciones o iglesias, no fueron ni suficientemente ágiles ni suficientemente eficaces en atender a las necesidades familiares y personales de miles de desempleados o empresarios y autónomos arruinados. Ahí estuvieron los abuelos, los hermanos o los primos para salvar a sus seres queridos. Parafraseando a Spengler diré que en el último instante es la familia la que ha salvado la Civilización, porque la civilización está en la familia.

En la familia, la persona recibe su principal y primera educación, sus valores, virtudes, creencias profundas, anhelos más íntimos, sus primeras y más fuertes vivencias y sensaciones.

3º. La familia natural se sustenta en una concepción natural del hombre como ser social; es decir, alguien que es-en-relación-con-otros de modo que crece personalmente cuanto crece socialmente; como un ser histórico, que se hace en el tiempo, que es heredero y transmite naturalmente a otros su experiencia, valores y conocimientos; un ser que ama, comparte, se sacrifica, y es capaz de las mayores heroicidades, cotidianas las más de ellas; un ser sexuado, en el que lo sexual no es ni accidental ni aprendido sino esencial e íntimamente unido al sujeto que precisa del otro sexo para su complitud y preciso para la procreación, en fin, un ser capaz de compromisos personales y jurídicos permanentes, que le dignifican.

En la familia natural, formada por hombre y mujer, e hijos, todos esos elementos alcanzan su máxima y natural expresión y por ello merecen una especial protección; lo cual no excluye que otras realidades humanas puedan participar de parte de esos elementos y por ello sean también dignas de protección, como la amistad, pero de forma distinta.

Comparto esa visión de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y creo igualmente que la familia es la unidad fundamental y natural de la sociedad, y por ello, es preciso protegerla, pues es además el elemento imprescindible para la natalidad, el crecimiento y desarrollo de cualquier comunidad humana.

Por eso, frente a quienes han impuesto con la coacción del destierro o muerte civil la llamada perspectiva de género, creo que lo que ha de incorporarse en toda acción legislativa y administrativa es la perspectiva de familia; esto es, analizar qué efectos producirán para las familias, positivos o negativos, jurídicos o económicos, las normas, legales o reglamentarias, los contratos públicos, los planes de formación, los sistemas de ayudas, en fin, la total actividad administrativa.

Asimismo, la familia, por esa indiscutible relevancia, debe ser merecedora de una regulación completa e integral que cumpla las exigencias del artículo 39 CE, protección de los hijos, cualquiera que sea su filiación, de las madres, de los niños, y dada la evidente afectación de derechos fundamentales como la igualdad, la vida, la integridad física y moral, la dignidad, la protección de la intimidad, la libertad de creencias, en fin, todo lo verdaderamente humano, mediante Ley Orgánica.

La igualdad real exige que realidades diferentes tengan tratamientos diferentes; sin que ello suponga discriminación

Y como las familias nos interesan, nos ocupan y nos preocupan, ¡qué mejor decisión que constituir un Ministerio de Familia que eleve el rango administrativo y garantice la presencia de la familia en todos los Consejos de Ministros! No podemos seguir la agenda de los lobbies del género. Nos dejaremos llevar por la agenda de las familias.

Cuanto he escrito hasta ahora ni excluye ni impide que aquello que se ha venido a denominar como nuevas realidades familiares sean igualmente contempladas en la norma y reguladas convenientemente para la protección de sus miembros y garantía de los derechos individuales que les competan. Aquí no se trata de prohibir ni restringir, se trata de proteger especialmente a la institución básica de la sociedad, por su singularidad.

Sólo ven oposición los intransigentes lobbistas del género y de la ingeniería social que combaten la familia natural porque saben de su fortaleza y saben que una sociedad con familias débiles será una sociedad débil, dócil y maleable. Nosotros no. La igualdad real exige que realidades diferentes tengan tratamientos diferentes; sin que ello suponga discriminación. Sólo el lobbista vividor que aspira a seguir viviendo del cuento ve oscuridad donde hay luz.